El diseño por sí mismo no puede curar nada, pero tampoco podría hacerlo una vacuna si no tenemos una jeringuilla para inyectarla.

Diseñarla forma parte de la solución, no es un valor añadido , es esencial en el desarrollo de cualquier innovación por el bien social. De la industria a la arquitectura, pasando por la comunicación gráfica o la moda, hay muchos ejemplos que sirven para poner en valor esta actividad creativa desde lo más importante, nuestra salud, que está en el otro extremo de lo decorativo y accesorio.

Todos ellos están recogidos en El diseño es bueno para la salud, un libro concebido por el diseñador y divulgador Ramón Úbeda (Mención Especial de los Premios Nacionales de Diseño 2021), editado por La Fábrica e impulsado por la Fundació del Disseny, Andreu World y el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM).

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